jueves, 28 de abril de 2016

Relación y enfrentamiento con la Iglesia católica

Tradicionalmente los cárteles de la droga han sido benefactores de la Iglesia Católica. Las creencias religiosas de los narcotraficantes y delincuentes les han llevado a ampararse espiritualmente católico para que puedan continuar sus actividades ilícitas, sintiéndose protegidos por los santos de la Iglesia ya que no cometen según su criterio, faltas graves ya que quienes son adictos son los que consumen sus productos. Pese a que realizan delitos contra la salud, la mayor parte de ellos no consumen ningún tipo de estupefaciente ni alcohol debido a que deben permanecer alertas ante dicha actividad de alto impacto. Esto incluso les lleva a realizar cuantiosas donaciones a las representaciones locales de esta religión que han permitido la construcción de nuevas iglesias. Sin embargo recientemente algunos representantes locales de la Iglesia Católica se han enfrentado a esta situación denunciando a integrantes de los cárteles de la droga y de los criminales que actúan como brazos armados. Como resultado los carteles de la droga han reaccionado violentamente contra la Iglesia Católica. Poco después de conocerse el asesinato de un sacerdote y dos seminaristas, el arzobispo Felipe Aguirre manifestó recientemente a la prensa en Acapulco que se habían convertido en rehenes de los traficantes de droga.

Más sonado aun fue el caso del arzobispo Héctor González que tras manifestar a la prensa en Durango que uno de los traficantes y asesinos más buscado de México, Joaquín Guzmán Loera, residía en las proximidades y que tanto la población como los las fuerzas de seguridad tenían conocimiento de ello. Unos días después el arzobispo rectificó sus declaraciones en una carta alegando que sólo había declarado sobre algo de lo que no tenía conocimiento directo sino sólo a través de comentarios de sus feligreses. Estos y otros casos han creado un cambio de opinión en la población que debido a sus fuertes convicciones religiosas han aumentado su cooperación con las autoridades tanto locales como internacionales, denunciando ahora más que nunca cualquier información sobre las actividades y el paradero de los delincuentes de la droga, traficantes y asesinos a sueldo.

Arzobispo Héctor González

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