Más sonado aun fue el caso del arzobispo Héctor González que tras manifestar a la prensa en Durango que uno de los traficantes y asesinos más buscado de México, Joaquín Guzmán Loera, residía en las proximidades y que tanto la población como los las fuerzas de seguridad tenían conocimiento de ello. Unos días después el arzobispo rectificó sus declaraciones en una carta alegando que sólo había declarado sobre algo de lo que no tenía conocimiento directo sino sólo a través de comentarios de sus feligreses. Estos y otros casos han creado un cambio de opinión en la población que debido a sus fuertes convicciones religiosas han aumentado su cooperación con las autoridades tanto locales como internacionales, denunciando ahora más que nunca cualquier información sobre las actividades y el paradero de los delincuentes de la droga, traficantes y asesinos a sueldo.
![]() |
| Arzobispo Héctor González |

