martes, 2 de febrero de 2016

Historia VI: 1950-1970

Durante el gobierno del presidente mexicano Miguel Alemán, nació la desaparecida Dirección Federal de Seguridad que se encargó del espionaje político, principalmente, contra comunistas mexicanos y enemigos del régimen del PRI (El Partido Revolucionario Institucional) así como el combate contra el narcotráfico, sin embargo, más adelante se comprobó que altos mandos se involucraron en el narco e incluso lo permitieron.

En la década de los 60, había señales del gobierno de Estados Unidos sobre México de permitir el libre paso de diferentes drogas hacia Estados Unidos, entre ellas las más populares como la marihuana y el LSD, aunque ya había sido firmado el tratado entre estas dos naciones de la Convención Única sobre Estupefacientes con los presidentes Lyndon B. Johnson y Gustavo Díaz Ordaz. Entonces, el presidente Johnson reprochó al presidente mexicano lo que dijo: "México es el trampolín de la droga hacia Estados Unidos, cierren su alberca y se acaba el trampolín". Hacia 1970 se emprende la campaña contra la siembra y el tráfico de drogas.


Hacia 1976, en pleno régimen del partido oficial PRI, José López Portillo tomó el cargo de presidente de la república e inmediatamente enchufó a un amigo suyo, Arturo Durazo Moreno un ex-inspector de tránsito capitalino, dándole la posición jefe de la Dirección General de Policía y Tránsito de la Ciudad de México, lo cual dio pie a convertir a la institución que comandaba en el símbolo de la corrupción. Se enriqueció ilícitamente por varios medios entre los que se encontraba: permitir y colaborar en el tráfico de armas y drogas, enviar a sus oficiales de policía a asaltar bancos y extorsionar a la ciudadanía capitalina para la obtención de recursos financieros para su propio beneficio, incluso construyó un Partenón suyo propio en el sur de México.

Portada de un periódico sobre Arturo Durazo Moreno

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