sábado, 19 de diciembre de 2015

Historia IV: 1920-1930

El Demócrata Sinaloense, uno de los periódicos más importantes de la época, publicó el 10 de julio de 1922 el siguiente titular: “No se permitirá la plantación de adormideras en Sinaloa”. Más que una determinación oficial fue una profecía incumplida que, daba pie a un artículo en el que se hablaba indirectamente sobre los chinos, al asegurar que se combatiría a “ciertos elementos extranjeros” dedicados a la siembra y venta ilegal de “sustancias tóxicas” como el opio y la marihuana. En 1926, El Demócrata Sinaloense ya no auguraba el fin de la adormidera, en uno de sus editoriales denunciaba la existencia de un fumadero de opio (normalmente, edificio antiguo donde los traficantes y los consumidores de drogas compran, venden, producen y consumen drogas ilegales),  de Mazatlán, en el cual, “las mismas autoridades colocan un vigilante para que cuide a los viciosos que allí se congreguen a aspirar la enervante droga”.

Fumador de opio

Fumadero de opio

jueves, 3 de diciembre de 2015

Historia III: 1900-1920

De acuerdo con Astorga, a principios del siglo pasado, cuando se hablaba de fumadores de opio o adormidera blanca, se les relacionaba con las minorías chinas. En Mazatlán un caso de divorcio entre un chino y una mexicana da pie a comentarios sobre las costumbres atribuidas al esposo.

Durante los tratados entre México y China sobre migración, los primeros chinos que llegaron al país trageron el opio a México entrando por el puerto de Mazatlán, sin embargo era una sustancia natural utilizada en su país de origen. Rápidamente se dieron cuenta de que las condiciones climáticas de Sinaloa permitían el buen cultivo de esta planta y se desvió su uso; así fue como iniciaron las primeras rutas de narcotráfico hacia los Estados Unidos por el territorio mexicano, donde espías nazis alemanes descubrieron estos caminos de tráfico de drogas de los orientales en el norte de México.
Ciudadanos chinos fumando opio