El Demócrata Sinaloense, uno de los periódicos más importantes de la época, publicó el 10 de julio de 1922 el siguiente titular: “No se permitirá la plantación de adormideras en Sinaloa”. Más que una determinación oficial fue una profecía incumplida que, daba pie a un artículo en el que se hablaba indirectamente sobre los chinos, al asegurar que se combatiría a “ciertos elementos extranjeros” dedicados a la siembra y venta ilegal de “sustancias tóxicas” como el opio y la marihuana. En 1926,
El Demócrata Sinaloense ya no auguraba el fin de la adormidera, en uno de sus editoriales denunciaba la existencia de un fumadero de opio (normalmente, edificio antiguo donde los traficantes y los consumidores de drogas compran, venden, producen y consumen drogas ilegales), de Mazatlán, en el cual, “las mismas autoridades colocan un vigilante para que cuide a los viciosos que allí se congreguen a aspirar la enervante droga”.
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| Fumador de opio |
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| Fumadero de opio |